Seguros

Seguro de comercio

Local, existencias, pérdida de beneficios y responsabilidad civil del negocio.

El seguro de comercio es el multirriesgo de un negocio no industrial: tienda, oficina, despacho o local de servicios. Cubre el local, lo que hay dentro, la mercancía y la responsabilidad civil de la actividad.

Tiene una garantía que casi nadie contrata y que es la que de verdad salva un negocio: la pérdida de beneficios. Reponer el género es caro; estar tres meses con la persiana bajada, pagando alquiler y nóminas sin facturar, es lo que cierra locales.

Qué cubre

  • Continente

    El local: estructura, cerramientos, instalaciones fijas, escaparate y rótulo. Si el local es alquilado, esta partida suele corresponder a la propiedad, pero las obras y mejoras que hayas hecho tú son tuyas y hay que declararlas.

  • Contenido

    Mobiliario, mostradores, maquinaria, equipos informáticos y todo el equipamiento de trabajo, valorado por lo que costaría reponerlo hoy.

  • Mercancías

    El género propio y el de terceros que tengas en depósito. Es la partida que más se mueve durante el año y la que más veces se queda corta.

  • Daños materiales

    Incendio, explosión, humo, agua, fenómenos atmosféricos, rotura de cristales y daños eléctricos por cortocircuito o sobretensión.

  • Robo, atraco y desperfectos

    Sustracción del género y del equipamiento, dinero en caja hasta un límite, y los destrozos que deja la entrada forzada aunque no se lleven nada.

  • Responsabilidad civil

    Lo que tu actividad causa a terceros: un cliente que se cae dentro del local, un producto que sienta mal, un daño al inmueble del arrendador. Es la garantía que más veces se activa en un comercio.

  • Pérdida de beneficios

    Compensa lo que dejas de ingresar mientras el negocio está parado por un siniestro cubierto, y los gastos fijos que siguen corriendo. Se contrata por un periodo de indemnización: elegir bien esos meses es toda la garantía.

Qué no cubre

  • La actividad distinta de la declarada. Si el epígrafe de la póliza no coincide con lo que haces de verdad, el siniestro se discute.
  • El desgaste, la avería por antigüedad y el mantenimiento pendiente de instalaciones y maquinaria.
  • La mercancía fuera del local: en tránsito, en una feria o en un almacén no declarado, salvo garantía específica.
  • El dinero en efectivo por encima del límite pactado, dentro o fuera de la caja fuerte.
  • El fraude y el ataque informático, que van por una garantía de ciberriesgo aparte y cada vez se contratan más.
  • Los riesgos extraordinarios, que indemniza el Consorcio de Compensación de Seguros.

Es lo habitual en este tipo de pólizas, no una lista cerrada: manda siempre el condicionado que se firma. Si tienes dudas de si algo entra o no, pregúntanos antes de contratar.

Qué mirar al comparar

  • La actividad declarada manda

    Es el dato del que cuelga todo lo demás: el precio, las exclusiones y lo que se cobra el día del siniestro. Si el negocio cambia —añades cocina, vendes online, montas una terraza— hay que comunicarlo, y es gratis. Descubrirlo después nunca lo es.

  • Infraseguro y sobreseguro

    Asegurar de menos hace que la compañía indemnice en proporción; asegurar de más no da derecho a cobrar más, solo a pagar prima de sobra. Contenido y mercancías hay que revisarlos al menos una vez al año.

  • Cuánto aguantas cerrado

    La pregunta con la que se dimensiona la pérdida de beneficios. Un despacho puede seguir trabajando desde otro sitio en una semana; un local con obra y licencias de por medio tarda meses. Ese número es el que hay que contratar, no el que sale más barato.

  • El pico de temporada

    Un negocio con estacionalidad marcada puede multiplicar su stock en los meses fuertes, y un capital calculado sobre la media deja fuera justo la parte que más vale. Se resuelve con una cláusula de ampliación automática en esos meses, y conviene pedirla antes, no después.

Comercio

Lo que más nos preguntan

¿Es obligatorio asegurar el negocio?

Con carácter general no, pero en la práctica casi siempre lo es por otra vía: el contrato de alquiler suele exigir una responsabilidad civil, y determinadas actividades la necesitan para obtener la licencia.

El local es alquilado, ¿qué me toca asegurar a mí?

El contenido, la mercancía, las obras y mejoras que hayas hecho tú, y sobre todo la responsabilidad civil, incluida la que responde de los daños al local de la propiedad. El continente es del arrendador, aunque conviene comprobar que efectivamente lo tiene asegurado.

¿Qué pasa si en temporada alta tengo mucho más género?

Que el capital de mercancías se queda corto justo cuando más hay que perder. Hay pólizas con ampliación automática durante los meses que se pacten, y es de las cosas que más recomendamos revisar en un comercio con temporada marcada.

Me han roto el escaparate y no se han llevado nada. ¿Lo cubre?

Sí. La rotura de cristales va por su propia garantía, y los destrozos de un intento de robo entran aunque la sustracción no llegue a producirse. Suele ser de los partes que se resuelven más rápido.

¿Cuánto se tarda en cobrar una pérdida de beneficios?

Más que un daño material, porque hay que acreditar la facturación anterior con contabilidad. Por eso pedimos tener la documentación ordenada antes de que pase nada: es la diferencia entre cobrar en semanas o en meses.

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